Entrevista

Mayo de 2012

Entrevista realizada a Fernando Rey Tapias por Nuria Polo para DOBLERED

Edad de inicio y por qué tenis?

No recuerdo con exactitud la edad, pero empecé a jugar en los meses de vacaciones de verano. Mis abuelos tenían una pista de tenis en su casa de Canido, donde jugaban todas las pandillas de veraneantes. Los más pequeños esperábamos pacientemente  a que quedase un hueco libre  para colarnos y jugar los juegos que nos diese tiempo, y era curioso, porque recuerdo que no eran partidos de un día sino que íbamos sumando los sets a lo largo de todo el verano y sin enseñanza previa y sin casi peloteos previos, jugábamos puntos directamente, imitando lo que veíamos a los mayores.

Cómo recuerdas tu primera victoria en un campeonato gallego?

El primer título fue en infantiles en las antiguas pistas del Casino en el centro de La Coruña, y la primera victoria absoluta la conseguí en el Tenis  de Ferrol y el recuerdo es imborrable, no sólo por ser la primera, sino por la forma en que se produjo.

En aquella época, se jugaba a la vez,  las pruebas junior y  absoluta. Yo era junior y jugaba las cuatro pruebas: junior, doble junior, absoluto y doble absoluto, lo que equivalía a tener que jugar 4 partidos al día. También por aquel entonces, las semifinales y finales de las pruebas absolutas, (individual y dobles) se disputaban al mejor de cinco sets obviamente sin tie-break. Como fui ganando en todas las categorías tuve que jugar 4 semifinales el sábado,(2 al mejor de 5 sets), y 4 finales el domingo,(2 al mejor de 5 sets). Gané los cuatro títulos lo que significó un logro extraordinario, un record, pero también una locura. Tengo el recuerdo de lograr algo épico, pero también de llevar mi organismo a un límite peligroso. Lo que si tengo claro es que el Fernando Rey entrenador jamás permitiría a uno de sus alumnos tomar un riesgo semejante.

Las fotografías en blanco y negro tienen algo especial. Cuando miras las tuyas de aquellos años ¿ que ves?

Fundamentalmente que el tiempo pasa muy deprisa. Y también una mezcla de buenos recuerdos al recordar torneos, anécdotas, rivales, y de tristeza al comprobar como muchos de ellos,( algunos tan cercanos como mi hermano Manolo o Genaro Borrás) ya no están.

¿Como era entonces el tenis en Galicia? ¿Cuales eran los jugadores más destacados?

Era muy diferente. Con muchos menos clubs y lógicamente muchos menos practicantes, pero que nadie se engañe, en los clubs que había, el ambiente tenístico era enorme y el de los torneos igual. Se solían jugar varias categorías a la vez y los participantes se quedaban toda la semana y la afluencia de gente en las finales era espectacular. El Campeonato Gallego era el Wimbledon de los jugadores gallegos. Se disputaban también competiciones por equipos para rememorar a personajes relevantes: La” Copa Calleja “en Ferrol, La “Vilela” en Coruña, o e l Trofeo “Joaquín Yáñez”  en Vigo. En años posteriores el Trofeo “El Sport” en Vigo tuvo también durante muchos años, una gran relevancia.

En cuanto a jugadores destacados hubo muchos y muy buenos. Hay que tener en cuenta que cuando yo empezaba aún estaban la generación de Alvaro Dotras y Emilio Quesada, y cuando lo empecé a dejar la de Luis Fernández Oro. Por el medio, muchos, sería imposible citarlos a todos, ..Angel Ojea, Pepín Méndez, los Fojo, Pipo Romero, mi hermano Manolo, …

¿Cual ha sido el partido más difícil en un gallego? ¿Y los momentos más emocionantes en pista?

En cuánto al partido más difícil señalaría dos: uno en Orense en el Club Santo Domingo: acababa de fichar por el Lemos de Monforte y la semana previa al campeonato sufrí un pellizco de menisco, lo que me obligó a jugar limitado: tras cada partido me iba a la cama. La final fue angustiosa: el lucense Jesús Sánchez fue todo el partido por delante y me costó lo indecible el remontar. El otro, varios años después en Los Abetos de Vigo. Acababa de tomar la decisión de dejar el fútbol, e iniciar mi etapa como director deportivo en el Club de Campo de Vigo y trás unas semanas con tensión, en la final contra Luis Fernández Oro iba dos sets a uno abajo y me acalambré en el descanso reglamentario que había trás el 3º set. Luis era muy joven: tenía unas extraordinarias condiciones, pero le faltaba experiencia, justo lo que a mi me sobraba. Conseguí ganar los dos últimos sets a base de encontrar una estrategia que me permitió acabar ganando, a costa de una gran capacidad de sufrimiento.

En cuanto a los momentos mas emocionantes en pista no fueron en los Campeonatos Gallegos, sino en dos partidos en los Internacionales que entonces se celebraban en el Tenis de La Coruña y el tradicional del Club de Campo de Vigo. En mi ciudad tuve contra las cuerdas a Ray Moore, el jugador sudafricano, ganador de la Copa Davis con su país, y que ese año había derrotado en dos ocasiones a  Andrés Gimeno, y en La Coruña con un ambiente extraordinario en la pista central, tuve dos pelotas de set ante Nicola Pietrangeli, doble ganador de Roland Garros. Es verdad que ya no era el Pietrangeli de su mejor época, pero seguía siendo un mito del tenis mundial, y para mí, sin estar entrenado para jugar a ese nivel, poder dar la talla representando al tenis gallego,  fue una gran satisfacción.

Antes de la llegada de Miguel Casal, Alvaro Dotras y tú erais los reyes del palmarés. ¿Que pensabas cuando te viste con nueve victorias en el bolsillo? Saben distinto los éxitos con el paso de los años.

Nunca he pensado en el nº de títulos. Cada año trataba de ganar el Campeonato porque era  la máxima ilusión de la temporada tenística, pero hubo años en que no pude disputarlo por las operaciones en las rodillas,  por la mili…, y eso si que me fastidiaba. Respecto de los éxitos, las circunstancias me enseñaron en seguida lo efímero que estos pueden ser: a los 18 años era portero del Celta y campeón gallego de tenis . A los 20, ni una cosa ni la otra, y con las dos rodillas operadas. El deporte es una gran escuela para la vida, y en mi caso a una edad muy temprana yo creo que fue un master para conocer la verdadera personalidad de los que te rodean. Yo más que con los éxitos me quedo con las vivencias , la gente que llegas a conocer, la relación con los adversarios, con los que has mantenido una gran rivalidad  y a los que recuerdas con respeto y afecto porque forman parte de tu trayectoria.

¿Sabías cual era tu último campeonato? ¿Cuando decidiste dejar la competición?

No, bueno si exceptuamos la anécdota del mixto,(el único título que faltaba en mi palmarés), que gané con Tamara  en 2005, casi cuarenta años después de mi primera victoria individual.

La realidad es que una vez que dejé el fútbol y comencé mi labor de director deportivo en el Club de Campo (a los 30 años), las labores organizativas (Campeonato de España infantil, Campeonato de Europa, Copa de La Reina, Torneos Internacionales…) y las de entrenador priorizaron claramente sobre las de jugador, y posteriormente la dirección del Squash 79 supuso un mayor alejamiento competitivo durante varios años.

¿Quién era mejor, el Fernando Rey jugador o el entrenador?

No son comparables. Como jugador fui un absoluto autodidacta. Aprendía de lo que veía a los jugadores que jugaban el Internacional de Vigo. Nunca tuve entrenador ni siquiera recuerdo un entrenamiento específico en pista. Competía directamente sin entrenar y siempre dí prioridad al fútbol . Tenía condiciones pero no se dieron las circunstancias para testarlas.

Como entrenador fue muy diferente: cuando inicié el centro de tecnificación, ya había estado en las más prestigiosas escuelas del mundo, asistido a los mejores congresos, a los mas importantes torneos, (Grand Slam, Orange Bowl, Montecarlo),  estudiado in situ el funcionamiento de las universidades norteamericanas, unido a una extensa experiencia en organización de competiciones de todos los niveles tanto nacionales como internacionales, y a la propia experiencia competitiva.

Luego y sobre todo tras los éxitos de Oscar Burrieza, pocos entrenadores en el mundo habrán tenido la posibilidad de simultanear torneos de Gran Slam, campeonatos del mundo de jóvenes,(Orange Bowl), torneos Satélites femeninosde la WTA y concentraciones  de alevines e infantiles, en un corto   espacio de tiempo. Es decir una amplísima perspectiva de todos los niveles del tenis tanto en el aspecto competitivo como organizativo.

Has dirigido el Centro de tecnificación y has sido entrenador de jugadores relevantes  de Galicia como Marco Casal, Iñaki Eiras u Oscar Burrieza. ¿Como fueron aquellos años? ¡Que les intentabas transmitir a los jugadores?

Fueron unos años extraordinarios. De una dedicación total para paliar la escasez de medios. Agotadores pero enormemente gratificantes por poder contribuir a la formación personal, (1º objetivo), de todos los alumnos-as que pasaron por allí, y por supuesto a tratar de conseguir el mejor rendimiento tenístico en la medida de las posibilidades de cada uno-a. Desde el 1º momento funcionamos con la mentalidad de un centro de alto rendimiento con las mas altas expectativas a pesar de no contar ni siquiera con pistas cubiertas. Conseguimos el respeto del tenis español, con un nivel estimable y fuimos pioneros en demostrar que se podía triunfar sin tener que pasar obligatoriamente por Barcelona para entrenar. La desgraciada lesión de Oscar Burrieza limitaron una progresión que sin duda multiplicaría los éxitos de una trayectoria que creo que muy pocos jugadores podrían alcanzar en sus circunstancias. Para mí lo que consiguió, en las condiciones que lo consiguió, tiene tanto mérito como si hubiese ganado un Grand Slam. Por lo demás sería extenso pormenorizar todo lo conseguido en aquellos años pero no se puede obviar el Sport Goofy de Lourdes Dominguez, (ninguneada por la RFET cuando no la seleccionó para el CAR de San Cugat un año antes), el Campeonato de España cadete de Regina Témez,…y  para tener otros ejemplos que puedan servir de referencia , Tamara Aranda y Julia Carballal competían al nivel de Arancha Parra y Mª José Martínez , jugadoras destacadas en el circuito actual de la WTA, y la curiosidad de Iñaki Eiras que en categoría cadete tuteó a Talito Corrales ( nº1 mundial de su categoría en aquella época), y que en la actualidad mucha gente piensa que solo es un buen jugador-entrenador de padel. Me gustaría reflejar también  la influencia que para el deporte gallego y español tuvo nuestra posición de que el centro tenía que seguir atendiendo a los deportistas después del bachillerato. El cambio de estructura que conseguimos con Oscar, posibilitó por ejemplo que en el futuro David Cal consiguiera sus éxitos olímpicos teniendo su base de entrenamientos en el Centro de Tecnificación.

¿Que le quitas y que le pones al tenis masculino gallego de hoy? ¿Hay algún Rafa Nadal que se parezca a aquel niño que entrevistaste hace años en tu programa de televisión?

Le quitaría presión competitiva. El tenis es un deporte formativo y divertido que puede proporcionar muchas satisfacciones a lo largo de gran parte de su vida a todos los que lo practican. Pero con un enfoque lúdico, en el que la competición debe jugar la función de incentivo. Observo un exceso de presión en edades tempranas la que se ejerce sobre los niños-as dirigida a que lleguen a ser profesionales, una presión que mediatiza el desarrollo normal de las etapas de la niñez, y que finaliza con el aborrecimiento del tenis y su abandono cuando crecen. Para combatir este problema es necesario una mayor cultura deportiva en general y en particular exigir una mejor formación a los entrenadores y  la ética necesaria para no permitir la intromisión de los padres en su labor, ni engañarlos con falsas expectativas del futuro de sus hijos. Por todo esto optimizar la formación de los entrenadores me parece primordial, y obviamente el conseguir más instalaciones cubiertas, una carencia histórica del tenis gallego, y que ha condicionado y condiciona su desarrollo.

Con respecto a si hay algún Rafa Nadal en Galicia ¡ya nos gustaría!. En mi opinión los campeones nacen y después necesitan encontrar un entorno adecuado, con medios y capacidad para poder desarrollar todas sus habilidades. El caso de Rafa Nadal, como casi todos los grandes campeones-as  es excepcional en todo, pero para mi es el ejemplo perfecto de la decisiva importancia del entorno en la formación de un campeonísimo. Volviendo a la realidad gallega lo ideal es conseguir las estructuras necesarias para que todos los alumnos-as que acuden a las escuelas se diviertan y alcancen el máximo de su nivel según sus capacidades. Ese es el reto principal que obviamente debe de ir complementado con una estructura competitiva para los destacados. Desde cualquier perspectiva y lamentablemente está claro que el nivel del tenis gallego ha bajado en los últimos años y es una realidad que hay que cambiar. Analizar las causas de ese retroceso y  las políticas necesarias para revertir la tendencia es un tema demasiado extenso para condensarlo aquí.

¿Un sueño que aún le quede por cumplir a Fernando Rey en el tenis?

Ninguno en particular y muchos en general. Las ilusiones y los sueños son consustanciales a la vida. Sin ellos estás muerto, y yo tengo siempre la sensación de que no me va a dar tiempo a hacer todos los proyectos que tengo en la cabeza. Lo que si me ha dado la experiencia, es que puede ser tan gratificante la sonrisa de satisfacción de un niño-a al conseguir pasar sus primeras bolas sobre la red, que una victoria en un torneo profesional. El haber estado en todos los escalones del tenis me permite poder aportar esa experiencia en cualquiera de los diversos niveles que tiene este extraordinario deporte.

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