La motivación tira del talento

Pese a su gran palmarés, Federer mantiene a los 30 años la ilusión de siempre

Después de ganarlo todo en el tenis, con gemelas, multimillonario y con una familia detrás, Roger Federer mantiene la ilusión, para que esta tire de su innegable talento. En contra de lo que cabía pensar, cuando se creía que solo seguía para ganar una medalla olímpica, exhibe su hambre de triunfos. Vuelve a estar a un enorme nivel, no solo tenístico sino también físico, lo que evidencia el gran trabajo realizado en la sombra. Su vigencia resulta digna de admirar y una maravilla para el tenis.

un inicio confuso

Murray sorprende con su servicio y su juego ofensivo

Murray saltó al partido mejor que en otras ocasiones, dominando y contragolpeando ante un Federer sin los adecuados porcentajes de servicio y con más errores de derecha de los habituales. Se vio en el mal primer juego y en el decisivo 4-4. Murray salió con un ritmo agresivo y sin esperar a que le forzase Federer. Si su intensidad de bola fue a lo largo del torneo de 6, ayer lo fue de 8. Ese arranque sorprendió a todos, aunque es sabido que el escocés puede jugar con diferentes patrones según las circunstancias.

la segunda manga

Resistencia sin un servicio óptimo y sin su derecha habitual

Murray hacía daño a Federer cuando tomaba la iniciativa, igual que en el primer set. Mantuvo un buen nivel de servicios, y dio la sensación de que el suizo tenía problemas para restar de revés. Pese a todo, y en esas condiciones, el gran mérito de Roger radicó en su capacidad de aguante, en su manera de agarrarse al partido en un momento difícil. Aunque no estaba sirviendo bien, algo capital en hierba, y aunque la derecha no le funcionaba como de costumbre, esperó su momento. Terminó llegando en forma de genialidades en la volea, como las que terminaron decidiendo el segundo set a su favor. Al ganar esos dos puntos fantásticos en la red, se vino arriba. Mientras, Murray no fue capaz de rematar al rival en el momento en el que estuvo más cerca de encarrilar la victoria.

el parón

La interrupción por la lluvia permitió un cambio táctico

En mi opinión, el parón por la lluvia, que permitió que los entrenadores entrasen en el vestuario, favoreció a Federer. Su técnico, Paul Annacone, debió comentarle que fuese más agresivo sobre el segundo saque de Murray. Porque, en cuanto se reanudó la final, introdujo esa variante. Fueron dos los cambios del suizo, la agresividad sobre el segundo servicio del rival y los mayores porcentajes de acierto en sus primeros saques. El escocés, muy firme hasta el largo y decisivo juego con 3-2 para Federer, pareció venirse algo abajo moral y tenísticamente a partir del 4-2 en la tercera manga. Volvió el Murray vulnerable y un Federer mucho más convencido de su victoria, mucho más Federer.

el cuarto set

El momento de las genialidades del suizo

El partido ya era otro en el cuarto set, con mentalidades distintas. Federer jugaba convencido de su victoria y ofreció su mejor versión, con auténticas genialidades, como cambios de ritmo, dejadas, amagos de dejadas que se convertían en bolas cortadas al fondo… Murray había decaído.

CONCLUSIONES

El finalista no es un perdedor y ganará algún «grand slam»

En contra de lo que pueda parecer tras dejar escapar su cuarta final de un grand slam, Murray resulta un jugador a tener en cuenta. No es un perdedor. Considero que con Ivan Lendl a su lado sigue un buen modelo. Todo pasa por que mantenga el autocontrol, que no se desanime ni exteriorice los malos momentos. El checo era hierático, un jugador de pocas reacciones en la pista. Y Murray fue durante años un tenista dado a tirar la toalla cuando no le iba bien. Ya no, como se vio en los meses recientes, y, por ejemplo, en el partido con Ferrer y en la semifinal con Tsonga.

el epílogo

La tensión que se convierte en lágrimas

Murray mejoró su autocontrol, pero no es algo innato, sino adquirido. Antes era un jugador en permanente estado de crispación, consigo mismo y con su banquillo. Ya no. Por eso, tras momentos de tensión, llega la descarga de esas sensaciones reprimidas. Sucedió en la entrega de premios con sus lágrimas.

análisis por fernando rey tapias

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