Un compendio de virtudes inabordable

Vivimos una final de una dureza extrema, en la que ambos se fajaron con muchísima intensidad en los golpeos y una exigencia máxima en los desplazamientos. Se cumplieron los análisis previos favorables al serbio durante los dos primeros sets. Como habíamos apuntado, Nole niveló la superioridad de Rafa en la parte mental y de resistencia física, mientras que, que en todo lo demás, en lo puramente tenístico, está un punto por encima. Saca mejor y sobre todo está restando de forma impresionante. De esa manera Nadal nunca puede coger la iniciativa, ni al servicio ni cuando recibe.

Tiene Djokovic un resto prodigioso, siempre agresivo. Impide que Rafa tome la iniciativa, y que desarrolle ningún planteamiento táctico diferente. Ofrece una mayor regularidad y seguridad que el español con sus golpes ofensivos, pero al mismo tiempo resiste con paciencia en los puntos largos típicos de la trayectoria del mallorquín.

 

La anticipación, fundamental

En estos momentos, Nole carece de fisuras. Se vuelca sobre la pelota, con un altísimo ritmo de juego. Está rápido y centelleante en los desplazamientos. Y además, destaca por una cualidad básica en el tenis, la anticipación. Se adelanta de forma prodigiosa a las jugadas de los contrarios. Arranca casi antes de que salga la bola, se mueve hacia un lado y golpea equilibrado. En este aspecto Rafa siempre fue a remolque.

También cabe resaltar que Rafa nunca le perdió la cara a la final. Gracias a eso, tras un durísimo inicio del tercer set, le vimos jugar su mejor tenis en una manga épica. Contemplamos a ambos competir a un ritmo altísimo. Tras el tie-break para el español, en otro momento de su carrera, y con tal desgaste, Nole habría cedido; pero ahora no solo no lo hizo, sino que completó una cuarta manga espectacular frente a un rival que sí sufrió, más tocado por el esfuerzo.

 

En el aspecto táctico, Djokovic jugó con disciplina, tranquilo para devolver 15 bolas sin cambiar de idea. Eso indica su concentración y fuerza mental. No tiene un flanco débil como Federer y la bola alta a su revés, y quizá sea el suizo el único hoy capaz de derrotarle por su velocidad de bola y juego sobre la línea de fondo.

El camino para Nadal

Como conclusión, para ganar a Djokovic, Nadal debe jugarle al ataque. Claro que Rafa no está habituado a ese ritmo, al de su tercer set, y le cuesta mantenerlo contra un rival de esta categoría jugándose todas las bolas sin pausa.

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